Finalicé mi Maestría en Creación Visual (UCA) y con ella cerré una etapa de profundo aprendizaje, exploración y preguntas. No fue solo un recorrido académico, sino un proceso de búsqueda personal y creativa, donde el hacer y el pensar se encontraron todo el tiempo.
Mi proyecto final fue el desarrollo de un dispositivo de impresión artesanal y sustentable. Un objeto pensado para volver a poner el cuerpo en el proceso creativo, desacelerar los tiempos de producción y resignificar el acto de imprimir como experiencia, no solo como resultado.
El trabajo se centró en investigar materiales, técnicas y formas de producción que dialogaran con lo manual, lo accesible y lo consciente. La impresión dejó de ser un gesto automático para transformarse en un ritual: cada pieza es única, imperfecta y cargada de sentido.
Este dispositivo nace de una inquietud más amplia: cómo crear sin desconectarnos del entorno, cómo producir sin perder sensibilidad, cómo pensar lo visual desde una lógica más humana y sustentable. En un mundo de sobreproducción y velocidad, el proyecto propone una pausa, una vuelta a lo esencial.
La maestría me permitió integrar investigación, concepto y práctica, y reforzó una convicción que atraviesa todo lo que hago: las ideas también se construyen con las manos, con tiempo, con atención y con intención.
Este cierre no es un punto final, sino un nuevo punto de partida. El proyecto sigue vivo, transformándose, y dialoga de manera directa con el espíritu de usina de ideas: crear desde el sentido, el cuidado y la conciencia de lo que dejamos en el mundo.








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