Hace un tiempo me propuse trabajar sin apuro, volver a lo manual y dejar que el proceso tuviera tanto peso como el resultado. De esa búsqueda nació un libro objeto sobre el Mercado de San Telmo, elaborado íntegramente a mano.
Este proyecto fue el resultado de un seminario de la Maestría en Creación Visual, un espacio que funcionó como marco y, al mismo tiempo, como disparador para investigar desde la práctica, la experimentación y el cruce de lenguajes.
El mercado fue el punto de partida y también la excusa: su arquitectura, sus texturas, el movimiento constante, los sonidos, los fragmentos de historias que conviven en un mismo espacio. Más que representarlo de manera literal, me interesó capturar su atmósfera, aquello que se percibe cuando se recorre con tiempo y atención.
El libro surge de la experimentación con distintas técnicas de impresión artesanal, como el grabado y el uso de sellos, combinadas de manera intuitiva. Cada página fue pensada como una pieza única, donde la huella del error, la presión de la mano y las variaciones propias del proceso forman parte del lenguaje visual.
Trabajar en formato de libro objeto me permitió salir de la lógica de la reproducción exacta y acercarme a una experiencia más sensorial: un objeto que se mira, se toca y se recorre. Un espacio donde la imagen, el ritmo y la materialidad dialogan entre sí.
Este proyecto reafirma algo que atraviesa mi práctica: la importancia de probar, ensayar y dejar lugar a lo inesperado, y de volver a técnicas analógicas no como nostalgia, sino como una forma de pensar desde el cuerpo, el tiempo y la materia.

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